Escritos & recortes varios

Agosto de 2016

A propósito del Premio Municipal de Música, el compositor escribió en sus redes sociales: "El Premio Municipal de Música es uno de los premios mas relevantes que se otorgan y cuenta, entre los beneficiarios de ediciones anteriores, con creadores de indiscutida relevancia en nuestra historia musical. Por eso me llena de orgullo la noticia y decido hacer público este festejo. En mi opinión, los premios no te hacen mejor compositor. Mas bien, tiendo a pensar que invitan a estar alerta para que no produzcan lo contrario. Un premio crea el imaginario de la obra resuelta, y, en contrapartida, la esencia de la composición es transitar por la dinámica del problema, por un espacio rumiante hacia lo imprevisto. Este terreno "incómodo" es homólogo, creo, a lo que intento con mi música, que resiste convincentemente el anhelo de categorización. Escribo pensando en materiales y no en estilos, o dicho de otro modo, lo que escribo genera planteos estéticos como resultado y no como punto de partida. Esto es parte del asombro, del problema, con el que trato de convivir en cada página que escribo. A veces, mi música es definida por otros como una bifurcación de estéticas distintas. Nada mas ajeno a mí. Se trata de una propuesta discursiva única, cuyo intento es ampliar a diario su abanico u horizonte, en este ida y vuelta que conjugamos los compositores, a sabiendas que perdemos la batalla de antemano. Me amparo entonces en la incomodidad, la irreverencia y la autenticidad de no haber claudicado. El orgullo entonces no es por el premio sino por la obra, a la que seguramente cuestionaré de nuevo mañana mismo"

Abril de 2015

Con motivo de tocar en el Teatro Colón: “La primera vez que toqué en el Colón fue en 1993. Desde entonces he tocado y se han tocado obras mías varias veces. Pero tocar allí siempre es, inevitablemente, distintivo. Siempre consideré que las músicas que existen son circulantes, funcionales según ámbitos diversos. Esto entonces no indica nada en relación con la entidad que gana o pierde mi música en ese espacio. Lo que gana, aunque parezca simple, es tocar acústicamente en uno de los escenarios más aptos en el mundo para disfrutar esa forma de trabajo y participar con toda la historia que tiene un teatro creado para realizar ópera y ballet, pero expansivo a otras formas que componen sus programación. No voy a tocar una música, o un género determinado, o pronunciar un manifiesto. Voy a conjugar parte de lo que hago con músicos que convoqué para hacer este recital. En definitiva, cada recital, cada presentación, fuera cual fuere el ámbito, para mí es un un hecho único, inédito, que no deja de sorprenderme.” “La dinámica teatral que se produce entre quien hace música en ese momento y quien se dispone a escucharla conforma un ritual social, una dinámica e interrelación profundamente sensible. A mí, por sobre otra cosa, me produce gratitud. Se trata de una entrega sin tapujos de fantasmas propios codificados en un hecho artístico, absolutamente rumiante y egocéntrico, que uno dispone a un auditorio, y éste generosamente se dispone a recibirlo, por sobre cualquier otra acción que eligiera para ese momento. De allí, esta idea de ritual, esta comunión, tan introspectiva y paradójicamente expuesta. En este sentido, toda mi música persigue estos espacios que se gestan allí donde antes no estaban. Es una de las premisas que se requieren, en mi opinión, para trabajar sobre la idea de la composición. Hay un recurso original, imprevisto, que debe ser parte de esta madeja. Aun cuando buscar esa imprevisión ya implique algo previsible. Si se quiere, ese gesto rumiante que decía antes, remite precisamente a esta necesidad cíclica de repetición, para acceder a una ruptura posible, aunque seguramente imaginaria”. “Con el tiempo me siento cada vez más convencido de que la obra de uno se compone de todas las obras, incluso aquellas que fueron germen de las que resultaron primeras e, hipotéticamente, de la próxima a la última que uno haya escrito”.

Fechas Varias

La obra
“La obra de un compositor es su vida misma. Creo que las músicas que uno escribe se contestan a sí mismas. Dialogan y se friccionan, las que anteceden con las actuales. Generan vectores de contrafuerzas para acercarse a ese equilibrio que uno, ingenuamente, cree buscar en cada obra en particular. Se trata, más bien, de cómo te llevás con tus propios fantasmas. Entonces sucede que este vínculo siempre dinámico y nada cómodo con mis propias estéticas me permite, sin embargo, no preocuparme mayormente de cómo se ubica o cataloga mi música en el ámbito en el que se desarrolla. Lo veo como una consecuencia y no como un precepto, y eso me agrada.”18/04/2015 - Página 12

“Mi composición se ha ligado a veces a la música académica universal y otras a la música popular, pero yo siempre pensé que eso se debe exclusivamente a la funcionalidad que esas músicas tienen, a los ámbitos y las formas en que se presentan. Mi música no se trata de una yuxtaposición de lenguajes distintos superpuestos sino de un único discurso con intensión expansiva en el uso de las herramientas y la organización”.

“Componer es plantearse un problema e intentar resolverlo. Considerar que algunos elementos, modalidades o sonoridades son propios de un género y ajenos a otro resulta por lo menos limitante. Yo trato de trabajar sin estos preconceptos. Los materiales sonoros son como arcilla para moldear y las formas o tratamientos que resulten son por entero maleables. La verdad, lo siento como algo muy visceral, muy poco pensado. Nunca escribí música de cámara pensando en que debiera sonar argentina, del mismo modo que nunca escribo una chacarera con la intención de que suene ‘académica’. Me siento en la antítesis de esta postura. Simplemente uso timbres, formas y duraciones que tratan de resolver la idea musical que ronda. En todo caso, el discurso estético que surge es la consecuencia, pero la causa es explorar un poco, como los chicos, frente a un desafío desconocido”.22/07/2008 - Página 12